Archivo | mayo, 2013

Bostezo.

25 May

Quiero escribir pero tengo mucha flojera. Sólo la idea de e s c r i b i r me causa bostezos, amplios, sinceros, verdaderos bostezos. Ahora mismo bostezo. En el vientre bostecé muchas veces, casi lo recuerdo. Abría la boca, como diciendo la primera vocal. A, ah, ha. La mandíbula se extiende hacia abajo, toca el piso, irrigación, somnolencia, humedad en los ojos, truenos en los oídos. Bostezo mil veces, millones de veces y después escribo. Dicen que podemos bostezar cerca de 250 mil veces en la vida. Bostezo, bostezo, bostezo 250 mil veces, luego escribo. Escibir implica aislamiento, claustro, enjaularse, tocar el límite interno, no tener espacio más que para uno. Para escribir es necesario dejar a los otros y a mí lo que más me gusta es hablar y escuchar y la compañía. Caminar a lado de alguien y opinar acerca de cada cosa del mundo. Yo ya no quiero estar tanto tiempo conmigo. Me canso de oír mi vocecilla interna que en una tarde me dice un montón de cosas: las focas muertas, los abanicos de techos caídos, la miel de maple, las meseras que todo escuchan, las islas caribeñas. Hace tres minutos, me dijo: “La vulva de la puta y su cansancio, la cama destendida, las palabras que se quedaron junto a las colillas de cigarro, la ropa sucia, un día. La vulva roja de la puta, en el hotel de 350 pesos por tres horas. Afuera la ambulancia, el sol de mayo, los militares rondando la chingada, la basura en espirales sobre la banqueta ardiendo. La vulva roja de la puta y el hombre encima, cabalgando, azotando, golpeando sus nalgas. La vulva roja de la puta y los hematomas en los pezones claros, las marcas de las uñas, el rastro de sangre. La vulva roja de la puta que soy yo.” Me imagino escribiendo una novela, por ejemplo. Ese lío con el personaje. ¿Vas a venir o te quedarás allá, metido en tu sombra, en la esquina? Personaje, te hablo, ¿llegarás tarde? Tengo las historias, tengo las palabras, tengo los personajes, tengo todo para ponerme a escribir; sin embargo, bostezo. Escribo un bostezo. Escribo cuando voy caminando, cuando doy taller, cuando sueño, cuando me sueñan escribo. Escribo a cuarenta personas, acerca de la vida, la muerte, el sexo, el deseo, la realidad, el país, la violencia, la tristeza, el dolor, la alegría. Escribo cartas de amor a todos quienes tratan de seducirme. Escribo al amigo que escribe y al que no escribe. Escribo pero me gana la flojera. Y me detengo.

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