El llamado

13 Sep

Se había quedado profundamente dormido en la playa. Ahora la luz anunciaba la mañana. Fiel y constante, el mar no se movía de sitio, pero el suave oleaje iba y venía. A lo lejos, navegaban tres barcos diminutos y, detrás, nacía el sol más hermoso que nunca. 

Toda la vida disfrutando la sensación de la arena bajo los pies. Ochenta años bailando la música del agua. 

El mar tiene mil nombres que todavía no conozco y yo quiero saber, pensó mientras regresaba a la choza. Prendió un incienso, enjuagó sus ojos, se desnudó y fue de nuevo al mar. 

Una gaviota se posó en su hombro. La felicidad es la libertad del alma, escribió sobre la arena. Una caracola rodó hasta el anciano que sonreía. Entonó una vieja canción de cuna, con esa alegría perfecta que sólo tienen los sabios. De la caracola salió un mensaje, dentro de una botella. 

El mensaje era claro y definitivo: “Ven”.

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