Juventud en soledad y cien años en éxtasis

26 Abr

Ahora recordé que yo leí “Juventud en éxtasis”, de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, y “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, al mismo tiempo.

No exactamente al mismo tiempo. Pensándolo bien, sería genial leer dos o más libros simultáneamente: tener dos o más cerebros con su espacio y su vida propia. Cerebro 1: leyendo Georges Bataille. Cerebro 2: leyendo Libro Vaquero. Cerebro 3: leyendo biografía de Charles Chaplin.

No leí “Juventud…” y “Cien años…” exactamente al mismo tiempo, sino en la misma época de la vida: la adolescencia. Tiempos de locura y crisis y  más que ahora, cómo habrá sido aquello…

También leía revistillas de ciencia, librotes muy viejos de mitología y ¡diccionarios! Me encantaba leer palabras en el Larousse y en la enciclopedia Espasa Calpe; eso lo hacía desde que era una niñita y todavía conservo esa tradición que considero tan deliciosa como comer un millón de mangos.

Leía algunos libros de historia de las guerras, historias de las religiones del mundo, historias de vida de los personajes famosos. También algunos libros de sucesos paranormales, fantasmas, cosas de muertos, aparecidos y ovnis. Me matan los ovnis pero nunca en la vida se me ha hecho ver uno y mucho menos me ha tocado ser abducida por los marcianos.

Leía entonces recetarios de cocina con recetas muy elaboradas que se preparan con ingredientes que jamás podré conseguir en mi país. Devoraba revistas de herbolaria que me han servido para beber jugos exóticos, para hacer mascarillas contra el acné y quitarme la inflamación de la garganta con té de cebollas, ajos y orégano.

Creo que antes leía más y más sabroso. Ahora soy más medida, más tonta, más estúpidamente prejuiciosa respecto a los libros y respecto a todo. Los prejuicios solamente sirven para detenernos, ya lo he comprobado en numerosas ocasiones.

Me gusta observar el camino y pienso que, por fortuna, como todo está en marcha y en movimiento, todavía puedo hacer ajustes. Qué bueno es tener la posibilidad de leer de todo un poco. Leer de todo un poco, como vivir de todo un poco.

La vida es así, cabrona, intensa, llenísima de cosas.

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