Humo

9 May

Hace años, me topaba en las calles del centro con una mujer que hablaba con alguien invisible.

Siempre vestía igual: blusa blanca, pesquero negro, maletín gris, lentes oscuros y el cabello recogido en un chongo alto. Llevaba prisa, su paso era rápido y seguro. Caminaba y hablaba al mismo tiempo con alguien que iba a su lado.

El último día que la vi fue en el Sanborn’s. Cruzó la puerta, pidió lugar para dos. Se sentó en la mesa contigua, hablando y riéndose con alguien que nomás ella veía. La mesera llevó dos tazas de café y una canasta de pan.

Escuché algunas de sus palabras. Dijo que se sentía asustada porque la perseguía un fantasma, un ángel o un demonio. Entonces me habló. Me pidió el encendedor porque su esposo lo había olvidado. Disculpa, ¿traes fuego?

Ella no fumó… pero encima de mí empezó a formarse una nube de alquitrán y tabaco.

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